¿Qué es lo prioritario para mejorar la sociedad?

Datos, porcentajes, tablas comparativas... A la hora de evaluar la situación en la que nos encontramos y señalar las necesidades reales que tiene la gente que vive en nuestro páis parece que no existe otra vía que la de señalar con cifras y gráficos la evolución de esos mismos datos, de esos parámetros preestablecidos, y que todos ellos constituyen el mundo en el que única y exclusivamente habitan nuestros ciudadanos. El índice de paro, el pordentaje de crecimiento económico, la estabilidad laboral, la necesidad de vivienda… Cuestiones fundamentales para el desarrollo de la libertad y la justicia social que en los power points y en los cuadernillos pueden quedar ciertamente deshumanizados, como si lo importante fuese corregir las cifras mismas, más que procurar desde las instituciones unas condiciones que permitan la realización personal y el procurar el ejercicio en igualdad de los derechos políticos y sociales.

Con el estudio de la materia denominada “filosofía de la vida” uno puede llegar a la conclusión de que desde las instituciones fundamentalmente se aborda el ámbito racional y material de las personas pero que, desgraciadamente, hasta el momento,  la acción política ni siquiera se ha propuesto como es debido el abordar con rigor, disposición y método, estrategias que incidan en la formación y puesta en disposición de vías e intrumentos para el desarrollo de nuestro ámbito emocional.  

Puede resultar excéntrico este planteamiento, pero lo cierto es que a lo largo de nuestra vida, las cuestiones y decisiones más importantes tienen más que ver con el ámbito racional que con el emocional. Una sociedad racionalmente equilibrada pero emocionalmente atrofiada o desequilibrada podría satisfacer los datos y power points antes referidos… ¿Pero estaríamos así mejorando nuestra sociedad? ¿Qué opinas?

¿Por qué tanto miedo a que la gente opine?

El pilar básico de la democracia consiste en la confianza del sistema en la capacidad de toda persona  de mostrar su opinión. Y, por supuesto, respetarla.

Ortega y Gasset en su obra “La rebelión de las masas” sostenía que quienes mejor pueden decidir lo que nos conviene a todos son las élites, la gente formada en la materia. Del mismo modo que quien mejor puede diagnosticar y tratar una enfermedad es un médico, o diseñar un puente un ingeniero, hay quien sostiene y cree que las cuestiones políticas deben ser resueltas únicamente por aquellos que están “formados” para ello, no por “cualquiera”.

Esta postura elitista y totalitarista, ha estado presente y ha gobernado el Estado español durante décadas y, desgraciadamente, todavía hoy encontramos estructuras ideológicas que asientan su acción política (quizá de una forma más maquillada) en el mismo convencimiento. ¿Cómo se entiende si no los gritos en el cielo sobre la posibilidad de que en la CAV se realice una consulta?

Frente a esta situación, los postulados de izquierda basan su concepción democrática en poner en valor a toda persona, su opinión, su capacidad crítica y considerar un derecho inalienable de la misma la posibilidad de que todo ciudadano/a decida. A todos nos incumben las decisiones políticas, todos tenemos derecho a decidir. La izquierda democrática por encima de todo teme el despotismo, la no-consulta, la perdida de la cercanía entre las decisiones políticas y la voluntad de los ciudadanos.

Por eso algunos echamos de menos una izquierda democrática y real en el Estado Español que abandone sus complejos ante la presencia de las estructuras ideológicas franquistas todavía hoy vigentes. El PSOE está pretendiendo vencer a la derecha en su terreno haciendo dormir el sueño de los justos sus convicciones democráticas de izquierda y con todo ello, está consiguiendo, también, trasladar a la sociedad la noción de que las consultas son perniciosas y peligrosas, que se deben acotar los márgenes de la expresión de la voluntad ciudadana y, en definitiva, pone en duda la capacidad y el derecho de toda persona a decidir.

Yo creo que se debe consultar más, que se debe profundizar en la búsqueda de nuevos canales de participación ciudadana y que difícilmente se puede negar una consulta desde el convencimiento democrático de izquierda. Y tú ¿Qué crees? 

 

Sobre banderas, reyes, y símbolos nacionales

Se ha descubierto, ya está claro. En este Estado hay cosas que no se pueden tocar ni criticar: nuestros símbolos nacionales. Porque de eso se trató la transición en España, el franquismo ofrecía ciertas libertades y dosis de democracia a cambio de garantizar una unidad nacional, con su bandera y su monarquía de estandarte, por encima de lo que los ciudadanos/as pudiésemos opinar. España antes roja que rota.

No pasa nada si en Nafarroa y en el resto de Euskal Herria nos obligan a poner símbolos con los que nadie se siente identificado. No pasa nada si su Majestad el Rey de España viene a Ablitas con 250 soldados y no sé cuántos aviones a sobrevolar nuestro territorio. Lo que está prohibido y perseguido es poner la ikurriña en ayuntamientos como los de Leitza y Baztán porque si lo haces, el Gobierno de Navarra te manda al juzgado y te inhabilitan para ser cargo público durante diez años… Y es que a uno le recuerda todo esto a la mayor de las imposiciones, y le viene a la memoría cuando a muchos navarros nos juzgaron y nos condenaron a cárcel y años de inhabilitación por resistirnos a cumplir con un servicio militar obligatorio… Pero entonces triunfó la desobediencia civíl, y es así como nos señala el camino.

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Maiorga Ramirez

Qué mejor para empezar con un blog que presentándome a mí mismo, así que me he permitido autopresentarme en la página Sobre mí de este blog.

Os ruego un poco de paciencia ya que mi conocimiento de Internet es todavía no muy avanzado.

Un saludo, ta eskerrik asko,

Maiorga Ramirez