¿Qué es lo prioritario para mejorar la sociedad?

Datos, porcentajes, tablas comparativas... A la hora de evaluar la situación en la que nos encontramos y señalar las necesidades reales que tiene la gente que vive en nuestro páis parece que no existe otra vía que la de señalar con cifras y gráficos la evolución de esos mismos datos, de esos parámetros preestablecidos, y que todos ellos constituyen el mundo en el que única y exclusivamente habitan nuestros ciudadanos. El índice de paro, el pordentaje de crecimiento económico, la estabilidad laboral, la necesidad de vivienda… Cuestiones fundamentales para el desarrollo de la libertad y la justicia social que en los power points y en los cuadernillos pueden quedar ciertamente deshumanizados, como si lo importante fuese corregir las cifras mismas, más que procurar desde las instituciones unas condiciones que permitan la realización personal y el procurar el ejercicio en igualdad de los derechos políticos y sociales.

Con el estudio de la materia denominada “filosofía de la vida” uno puede llegar a la conclusión de que desde las instituciones fundamentalmente se aborda el ámbito racional y material de las personas pero que, desgraciadamente, hasta el momento,  la acción política ni siquiera se ha propuesto como es debido el abordar con rigor, disposición y método, estrategias que incidan en la formación y puesta en disposición de vías e intrumentos para el desarrollo de nuestro ámbito emocional.  

Puede resultar excéntrico este planteamiento, pero lo cierto es que a lo largo de nuestra vida, las cuestiones y decisiones más importantes tienen más que ver con el ámbito racional que con el emocional. Una sociedad racionalmente equilibrada pero emocionalmente atrofiada o desequilibrada podría satisfacer los datos y power points antes referidos… ¿Pero estaríamos así mejorando nuestra sociedad? ¿Qué opinas?

ANTE EL VII CONGRESO DE EUSKO ALKARTASUNA

 

Los afiliados de Eusko Alkartasuna tenemos una nueva oportunidad para debatir y acordar las líneas estratégicas e ideológicas generales de nuestro partido en el próximo Congreso Ordinario que tendrá lugar los próximos 16 y 17 de diciembre en Donostia. A este fin la Ejecutiva Nacional ha presentado una ponencia político-social que servirá de base fundamental de la estrategia política e institucional del partido en los próximos tres años, y que profundiza en la apuesta soberanista institucional y cuidada acción nacional impulsada por la actual presidenta, Begoña Errazti.

 

 Asimismo en el próximo congreso se elegirá a la nueva Ejecutiva Nacional y parte de la Asamblea Nacional, y posteriormente se iniciará el procedimiento para la renovación de todos los órganos internos del partido. Es pues un momento crucial para el presente y futuro de Eusko Alkartasuna como proyecto nacional, abertzale y social en una coyuntura política especialmente delicada para el conjunto de nuestro país.

 

       Sin embargo, como desgraciadamente viene siendo habitual, el interés mediático se está centrando una vez más en el “morbo” sobre quién ocupará la Presidencia de EA, en vez de en el calado y consenso general que, al parecer, está cosechando una ponencia política que apuesta por el decidido y sensato avance en materia de derechos nacionales y sociales, para seguir orientando y condicionando la política institucional del país.

 

Algunos titulares de periódicos apuntan a filtraciones de supuestas “fuentes de EA” para elucubrar y especular sobre quiénes pudieran suceder a nuestra Presidenta, Begoña Errazti, en caso de que decidiera no presentar nuevamente su candidatura. Todo ello a pesar de que en este momento lo fundamental es centrar el debate interno sobre la ponencia política, que es la garantía efectiva de la línea de actuación política de nuestro partido. Ya llegará después el debate sobre la persona que deberá liderar el partido y dar cumplimiento a las bases políticas acordadas.

 

En este sentido, habida cuenta de versiones interesadas ofrecidas ocultamente en algunos medios de comunicación que representan a intereses políticos adversarios o rivales a EA, hay que reseñar algunos hechos incontestables: la gestión de Begoña Errazti durante estos últimos ocho años ha sido garantía para otorgar una personalidad política y nacional propia y coherente a Eusko Alkartasuna, reorientar de forma decisiva la acción de las instituciones vascas -empezando por el propio Gobierno de la Comunidad Autónoma Vasca-, e impulsar una acción firme en la reivindicación de nuestros derechos nacionales y sociales, única garantía de futuro para nuestro pueblo.

 

En estos ocho años, con Begoña Errazti a la cabeza, EA consiguió poner fin a la denominada “etapa Ardanza”, modificar las tentaciones propias de la institucionalización hacia el conformismo y la autocomplacencia, y tornarlas en motor de avance nacional y social. Siempre con una visión de la necesaria defensa de la territorialidad inherente a la defensa de Euskal Herria (que indudablemente algunos descuidan), y promoviendo e impulsando líneas estratégicas que adapten las diferentes realidades y situaciones de nuestro pueblo en cada territorio a la acción estratégica nacional. Sin olvidarse nunca de Nafarroa e Iparralde.

 

Y es así como Begoña Errazti, cuando irrumpió al primer plano de la actividad política en 1995 como parlamentaria en Navarra, fue protagonista de la configuración histórica del único Gobierno plural y progresista que ha existido en Navarra, el conformado por PSN-CDN-EA que propuso y aprobó el Órgano Común Permanente entre Navarra y la CAV, y que sólo las corruptelas del Partido Socialista logró derrocar. Begoña Errazti, que recogió en Navarra un espacio político de dos parlamentarios de Eusko Alkartasuna, en dos concurrencias sucesivas como cabeza de lista lo amplió sustancialmente, y ahora somos doce los parlamentarios de Nafarroa Bai que defendemos lo que solamente defendía EA en 1995. Es así como podemos estar ante una nueva etapa de colaboración histórica en Iparralde; y ha sido Begoña Errazti quien se ha empeñado en que esta estructuración de la acción política particularizada en los diferentes territorios se incardine firmemente en la estrategia común para el futuro conjunto de nuestro pueblo.

 

Hay que recordar que cuando Begoña Errazti asumió en 1999 la máxima responsabilidad de presidir Eusko Alkartasuna, el partido se encontraba en una situación crítica que ni el carisma y ‘autóritas’ del propio Lehendakari Garaikoetxea como presidente del partido había logrado resolver en los últimos años. Tal es así que Begoña Errazti desde el primer momento se convirtió en la catalizadora de la voluntad mayoritaria del partido de reencauzar su actuación institucional hacia la búsqueda de fórmulas que consolidasen la apuesta nacional y social de nuestras instituciones. Hay que recordar que Begoña Errazti demostró que era posible modificar la actuación de una institución como el Gobierno Vasco, que sostenida junto con EA por el PSE y el PNV, no había obtenido resultados en materia de reivindicación de los derechos legítimos de nuestro pueblo, y de una gestión encaminada a modernizar la sociedad en clave social y de igualdad de oportunidades.

 

Begoña Errazti ha demostrado la destreza y capacidad para encauzar y resolver con debate y participación de la militancia los matices y diferentes sensibilidades que enriquecen nuestro partido. E invariablemente su candidatura y postura en los congresos ha resultado vencedora, por delante de otras que se le han enfrentado, incluso uniéndose desde los extremos opuestos, sin lograr así y todo restarle apoyos. Opciones alternativas que han tenido más que ver con una legítima competencia personal por el poder que con discrepancias ideológicas –e incluso estratégicas- de fondo.

 

Por ello, en estos momentos tan decisivos, no cabe duda de que la única garantía de que EA siga siendo el referente ideológico de la acción institucional y concite la adhesión de la sociedad abertzale progresista no es otra que Begoña Errazti. Una líder política cuyo asentamiento en la realidad Navarra es, además, una garantía de la visión conjunta de país, marca del valor y compromiso que siempre a caracterizado a Eusko Alkartasuna y que, indudablemente, ha marcado la diferencia respecto a otros partidos.

 

Indudablemente pueden estar desatándose otras ambiciones de poder que incluso estén por encima de la calibración real de las capacidades y aptitudes de cada persona, pero esto es un Partido Político, y todo afiliado tiene derecho a postularse para la Presidencia. Podría incluso quien escribe estas líneas. Sin embargo, tras el debate y la votación de la ponencia política –y desde el respeto a la decisión de nuestra presidenta- todas las evidencias me llevan a la conclusión de que Begoña Errazti es quien debe seguir llevando las riendas de este partido, y orientar y conjugar las sensibilidades internas, la acción institucional, y la apuesta seria e inequívoca por la pacificación y la normalización política de este país.

 

Nuestro partido requiere renovación, una modernización del ámbito organizativo, impulsar más mecanismos de empatía social, y seguir ahondando y participando en los debates internacionales sobre la actualización de los postulados de izquierda. El congreso nos brinda una oportunidad para todo ello, para conjugar retos presentes y futuros y mantener firme en todo el proceso nuestro compromiso nacional. Es una empresa ilusionante y complicada, consumación de la nueva empresa política en la que se empeñó Begoña Errazti al asumir la Presidencia de Eusko Alkartasuna en 1999. Pero queda camino todavía, y la garantía de futuro nos la da Begoña Errazti. Más allá dudas, incertidumbre y riesgo para nuestro partido, su estrategia institucional y nuestra capacidad de incidir en la dirección del conjunto de nuestro país.

    

 

¿Por qué tanto miedo a que la gente opine?

El pilar básico de la democracia consiste en la confianza del sistema en la capacidad de toda persona  de mostrar su opinión. Y, por supuesto, respetarla.

Ortega y Gasset en su obra “La rebelión de las masas” sostenía que quienes mejor pueden decidir lo que nos conviene a todos son las élites, la gente formada en la materia. Del mismo modo que quien mejor puede diagnosticar y tratar una enfermedad es un médico, o diseñar un puente un ingeniero, hay quien sostiene y cree que las cuestiones políticas deben ser resueltas únicamente por aquellos que están “formados” para ello, no por “cualquiera”.

Esta postura elitista y totalitarista, ha estado presente y ha gobernado el Estado español durante décadas y, desgraciadamente, todavía hoy encontramos estructuras ideológicas que asientan su acción política (quizá de una forma más maquillada) en el mismo convencimiento. ¿Cómo se entiende si no los gritos en el cielo sobre la posibilidad de que en la CAV se realice una consulta?

Frente a esta situación, los postulados de izquierda basan su concepción democrática en poner en valor a toda persona, su opinión, su capacidad crítica y considerar un derecho inalienable de la misma la posibilidad de que todo ciudadano/a decida. A todos nos incumben las decisiones políticas, todos tenemos derecho a decidir. La izquierda democrática por encima de todo teme el despotismo, la no-consulta, la perdida de la cercanía entre las decisiones políticas y la voluntad de los ciudadanos.

Por eso algunos echamos de menos una izquierda democrática y real en el Estado Español que abandone sus complejos ante la presencia de las estructuras ideológicas franquistas todavía hoy vigentes. El PSOE está pretendiendo vencer a la derecha en su terreno haciendo dormir el sueño de los justos sus convicciones democráticas de izquierda y con todo ello, está consiguiendo, también, trasladar a la sociedad la noción de que las consultas son perniciosas y peligrosas, que se deben acotar los márgenes de la expresión de la voluntad ciudadana y, en definitiva, pone en duda la capacidad y el derecho de toda persona a decidir.

Yo creo que se debe consultar más, que se debe profundizar en la búsqueda de nuevos canales de participación ciudadana y que difícilmente se puede negar una consulta desde el convencimiento democrático de izquierda. Y tú ¿Qué crees? 

 

Sobre banderas, reyes, y símbolos nacionales

Se ha descubierto, ya está claro. En este Estado hay cosas que no se pueden tocar ni criticar: nuestros símbolos nacionales. Porque de eso se trató la transición en España, el franquismo ofrecía ciertas libertades y dosis de democracia a cambio de garantizar una unidad nacional, con su bandera y su monarquía de estandarte, por encima de lo que los ciudadanos/as pudiésemos opinar. España antes roja que rota.

No pasa nada si en Nafarroa y en el resto de Euskal Herria nos obligan a poner símbolos con los que nadie se siente identificado. No pasa nada si su Majestad el Rey de España viene a Ablitas con 250 soldados y no sé cuántos aviones a sobrevolar nuestro territorio. Lo que está prohibido y perseguido es poner la ikurriña en ayuntamientos como los de Leitza y Baztán porque si lo haces, el Gobierno de Navarra te manda al juzgado y te inhabilitan para ser cargo público durante diez años… Y es que a uno le recuerda todo esto a la mayor de las imposiciones, y le viene a la memoría cuando a muchos navarros nos juzgaron y nos condenaron a cárcel y años de inhabilitación por resistirnos a cumplir con un servicio militar obligatorio… Pero entonces triunfó la desobediencia civíl, y es así como nos señala el camino.

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Maiorga Ramirez

Qué mejor para empezar con un blog que presentándome a mí mismo, así que me he permitido autopresentarme en la página Sobre mí de este blog.

Os ruego un poco de paciencia ya que mi conocimiento de Internet es todavía no muy avanzado.

Un saludo, ta eskerrik asko,

Maiorga Ramirez